Visita los altares de día de muertos en Huaquechula.

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En Huaquechula, interesante población indígena, ubicada entre los limites de la Sierra Mixteca y el volcán Popocatépetl, a 56 km al suroeste de la ciudad de Puebla, se representa entre el 1 y 2 de noviembre uno de los más impresionantes despliegues rituales para honrar a los difuntos en el centro de México. Hacia allá nos dirigimos para admirar los hermosos altares que han hecho célebre a este lugar, independientemente de su importancia histórica como antigua guarnición azteca y por el espectacular convento franciscano del siglo XVI.

Éstas definen un peculiar estilo que distingue a Huaquechula de otros lugares en donde se lleva a cabo esta festividad, y es el resultado de fusionar la tradición ornamental prehispánica de la región con la estética de los altares de Jueves Santo de la tradición católica. Nos referimos a los altares de “cabo de año”, dedicados a aquellos individuos de la comunidad que fallecieron durante los meses previos a la celebración del primero de noviembre.

La apertura de las casas para recibir a los muertos también señala el momento en que es posible visitar las ofrendas. Es costumbre presentarse con alguna cera que se coloca al pie del altar, hacer una breve reflexión respetuosa o elevar una plegaria por el difunto. Una vez que el visitante se dispone a salir, el dueño de la casa le invita a “echarse un taquito”. Se estilan el mole y los frijolitos caldosos acompañados de pan blanco y champurrado o chocolate; a veces tamales de masa, arroz o alguna variante del guiso con carne de puerco, dependiendo de las posibilidades económicas de los anfitriones. Por la tarde continúa la procesión callejera de visitantes. Se trata principalmente de gente de la misma comunidad y de la ciudad de Puebla, muchos de ellos estudiantes; sin embargo, es posible observar la presencia de extranjeros que llegan de sitios tan lejanos como Estados Unidos o Europa.

DE TOCHO-MOROCHO