Una más de mexicanos!

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Jorge Burgos
Más allá de lo que fue el partido entre México y Portugal, mismo que sirvió de marco para la reinauguración del Estadio Azteca (partido bastante malito por cierto) un mexicano volvió a ser noticia Mundial, Adrián Gómez Vázquez, porque terminó perdiendo la vida poco antes del encuentro futbolero, y todo por querer ahorrarse un poco de tiempo, porque resulta que quería ir al baño, y para no dar más vueltas, decidió saltar del segundo al primer nivel de los palcos, pero por la parte de afuera, y como estaba alcoholizado, terminó perdiendo el equilibrio y cayó, obviamente, producto de la caída y por su estado de ebriedad, perdió la vida, en un evento que se suponía, era motivo de celebración. Pese a que antes del partido hubo “bendición” y toda la cosa, ésto no bastó, porque todo lo relacionado a la reinauguración del Estadio y la supuesta presencia de Cristiano Ronaldo (cosa que no sucedió, porque el angelito le hizo el “fuchi” a la Selección Mexicana como muchas figuras mundiales) por los retrasos para concluir la remodelación, todos los problemas en las inmediaciones del Coloso de Santa Úrsula, toda la gente que está siendo perjudicada con dicha remodelación, por ejemplo, en los alrededores del Azteca, a la gente le cortaron el suministro de agua, todas los problemas viales que está causando, como el día del partido, en qué fué todo un caos poder llegar al inmueble, filas interminables y prohibición de paso para muchos conductores, desviaciones, tardanzas etc. etc. Por si todo esto fuera poco, el precio de los boletos, que iba de lis 500 hasta los 9 mil pesos, y no hablamos de la reventa, porque hubo reportes de que pedían hasta más de veinte mil pesos por un partido que vendieron con la publicidad de que Cristiano Ronaldo iba a jugar, en fin, todo un cúmulo de situaciones problemáticas para dicho encuentro, y para qué, para terminar con un resultado que no gustó a nadie y al final del encuentro, la gente terminó abucheando al Tri, totalmente descontentos con el resultado, y para rematar (Literal) la muerte de un aficionado antes del encuentro, qué más podía faltar. En la historia de los mundiales, los mexicanos han puesto su huella en cuanto a desmanes y desperfectos se refiere, porque baste recordar, en el Mundial de Francia 1998, el aficionado Rodrigo Rafael Ortega, en el emblemático Arco del Triunfo, se orinó y apagó la “Llama Eterna” que conmemora a los soldados caídos en la Primera Guerra Mundial, y que nunca se había apagado desde 1921. O qué decir del Mundial de Corea-Japón 2002, en qué un mexicano accionó la palanca del freno de emergencia del Tren Bala, mismo que nunca había Sido accionado en toda su historia. En Alemania 2006, Evaristo Madero se cayó estando ebrio, en un búnker y estuvo atrapado pidiendo auxilio por casi dos horas, movilizando a la policía hasta que fué rescatado. En Sudáfrica 2010, un grupo de mexicanos ebrios, vistieron a la Estatua de Nelson Mandela con prendas mexicanas, incluído un típico sombrero de charro, y cuando los detuvieron y les preguntaron por qué habían hecho eso, dijeron que a la Estatua le “faltaba el toque mexicano”. Y qué me dicen de Brasil 2014, cuando Jorge Alberto López Amores, se lanzó al mar desde el piso 15 de un Crucero solo para hacer historia y detener el Barco, y vaya que hizo historia, su cuerpo nunca fué encontrado pese a la movilización de la marina brasileña y, en ese mismo Mundial, cuando un grupo de mexicanos que viajaban en un taxi, manosearon a una chica que iba acompañada, y sus acompañantes y los mexicanos se hicieron de palabras, los mexicanos se bajaron del taxi y les propinaron una golpiza, y cuando los detuvieron, se identificaron como funcionarios de un Partido Político. Entonces, nos damos cuenta de que, cuando se trata de saltarse las reglas, de hacer desmanes y darse a notar durante los Mundiales, los mexicanos levantan la mano pero sin esfuerzo alguno, y ahora, con la muerte del aficionado en el Azteca, y aunque no fué directamente en el Mundial, sí era un partido de preparación para ese magno evento, y aguanten un poco, porque el Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina, y nos puede deparar un sin fin de sorpresas y emociones si de desmanes se trata.

DE TOCHO-MOROCHO