¿QUIÉN NECESITA A SILVIA TANÚS QUE SE VA DEL PRI?

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Miguel Ángel García M.
De la ahora expriista Silvia Tanús Osorio se puede esperar todo: desde ser admiradora de Rafael Moreno Valle Rosas; servil de Antonio Gali Fayad; operadora de Enrique Doger Guerrero; atender las aspiraciones del panista Eduardo Rivera Pérez; mostrarle adhesión a Ignacio Mier Velazco y atacar furibunda, junto con Rocío García Olmedo, al senador Alejandro Armenta.
Hoy, que renunció al PRI, después de haber cobrado y ocupado posiciones durante 50 años, lo único que demuestra es que el añejo partido sigue desbaratándose y que ella buscará acomodarse donde mejor le convenga. Mientras, ha declarado que se mantendrá como diputada independiente con derecho a reelegirse.
En su momento ni en su familia la apetecían; ahora, en el PRI no es bien vista por sus altibajos, su carácter engreído, prepotente y altanero.
Si alguien pensaba que el PRI estaba recobrando fuerzas, la salida de Tanús demuestra lo contrario, teniendo que ajustarse a las decisiones del PAN y Eduardo Rivera para poder sobrevivir.

DE TOCHO-MOROCHO