Este domingo se ha anunciado la muerte de Carter, que se encontraba en su casa en cuidados paliativos desde hacía tiempo, ya que había recibido tratamiento por una forma agresiva de cáncer de piel tipo melanoma, con tumores que se habían extendido al hígado y al cerebro. Tenía 100 años y deja tres hijos y una hija y 22 nietos y bisnietos. Deja también un importante legado político donde brillan los acuerdos de Camp David que ayudaron a la reconciliación entre Israel y Egipto, y la normalización de relaciones de EEUU con China. Pero su huella se intensificó especialmente después de que abandonara la Casa Blanca tras un solo mandato, derrotado por Ronald Reagan, la inflación y la crisis de los rehenes en Irán.
n 1982 fundó el Centro Carter y en 2002 recibió el premio Nobel de la paz por sus “décadas de incansables esfuerzos para encontrar soluciones pacíficas a conflictos internacionales, potenciar la democracia y los Derechos Humanos y promover el desarrollo económico y social”. Muchos consideran que su trabajo redefinió y marcó los parámetros de qué es una post-presidencia ética.



