La comunidad universitaria no olvida los escándalos y las denuncias en contra del exrector.
Iván Tirzo
Los candidatos afines al exrector Alfonso Esparza no tienen nada qué hacer en la renovación del Consejo Universitario de la BUAP, este lunes 26 de mayo. Lo que viene es una derrota.
Durante el periodo de campañas del 14 al 24 de este mes, los candidatos fueron escuchados con respeto por la comunidad universitaria, ante quienes dio a conocer sus propuestas.
Porque todos ellos están contaminados con el viejo régimen de corrupción, el cual caracterizó al esparcismo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
La comunidad universitaria tiene memoria. No olvida que entre 2019 y 2020, la Auditoría Superior del Estado presentó denuncias contra Esparza por los delitos de peculado y operaciones simuladas, abuso de autoridad, tráfico de influencias e incumplimiento de un deber legal.
En 2020, la Secretaría de Planeación y Finanzas denunció a la hija de este señor, tras detectar presuntas irregularidades en sus declaraciones de impuestos.
¿Por qué los votos en contra de Esparza en la BUAP?
Nadie olvida que personajes cercanos a Esparza fueron encarcelados por su presunta participación en el uso de empresas fantasma y lavado de dinero.
Y el caso más reciente, que nadie perdona, es que el señor, en alianza con los líderes Antorcha Campesina, dejó sin clases durante 35 días de paro a miles de estudiantes entre febrero y marzo de 2025.
En las investigaciones en curso sobre el paro fueron ubicados los operadores, por cierto, hay más exrectores involucrados y políticos ajenos a la institución, quienes desembolsaron alrededor de 300 mil pesos diarios para pagar y dar de comer a los paristas.
Es decir, se gastaron más de 10 millones de pesos en un paro que se desinfló. Quienes participaron en esas protestas no representaron ni el uno por ciento de la comunidad universitaria de la BUAP.
El 99 por ciento de los universitarios están satisfechos con el modelo actual. Quienes comparan los ocho años de esparcismo con los cuatro años del rectorado de Lilia Cedillo, tienen claro que se ha hecho más del 2021 a la fecha, el mejor ejemplo es la construcción de Ciudad Universitaria 2.
En la BUAP no quieren a los corruptos, ni delincuentes de cuello blando, esos que saquearon la institución, incluso a través de las farmacias Fleming y el Hospital Universitario.
Por eso se espera que la mayoría de los 179 consejeros (y los 179 suplentes) que serán elegidos durante la renovación del Consejo Universitario este lunes 26 de mayo, no sean afines a Esparza ni a la mafia denunciada en su momento.
La comunidad universitaria saldrá a votar en contra del esparcismo, para que no tengan posibilidades de recuperar el manejo de la BUAP, en las elecciones para renovar la rectoría en septiembre 2025.



