Dos años después de llegar extraditado a Nueva York, el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández se sentará a partir de este lunes en el banquillo de la justicia estadunidense que lo acusa de narcotráfico, tráfico, y posesión de armas, cargos que podrían suponerle cadena perpetua.
Hernández, de 55 años, quien hasta ahora ha clamado su inocencia, será juzgado en solitario en el tribunal federal sur de Manhattan después de que dos coacusados, el exjefe de la policía hondureña Juan Carlos “Tigre” Bonilla y el expolicía Mauricio Hernández se declararon en los últimos días culpables de narcotráfico.
De ser hallado culpable, Hernández seguiría la estela de otros exmandatarios latinoamericanos condenados en Estados Unidos como el panameño Antonio Manuel Noriega, en 1992, y el guatemalteco Alfonso Portillo, en 2014.



