Bebeto Ramírez
La Fiscalía General de Puebla, confirmó este miércoles 25 de febrero, que el ataque armado afuera del multimencionado y famoso bar “Sala de Despecho” en el que muy tristemente murieron tres jóvenes, si fue cometido por integrantes de “La Barredora” célula que pertenece al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG)
Poco después de las dos de la tarde, la Fiscal General, Idamis Pastor, compartió algunos detalles sobre el infame ataque en el que también resultaron heridas cinco personas que se encontraban en el lugar del aterrador crimen.

Por la forma en que se perpetró el ataque aquella madrugada del 14 de febrero en la zona denominada “La Isla” en Angelópolis, muchos sospechamos desde un inicio que se había tratado de una equivocación que había costado tres vidas inocentes. Se habló de dos vehículos similares, los jóvenes acribillados no llevaban escoltas como lo acostumbran personas que andan en malos pasos o que deplano, tienen artos millones, uno de ellos acababa de regresar de España, casi no tenía vida social aquí.
No faltó el medio de comunicación amarillista que DIARIO manipula información a su antojo, que quiso hacer creer que el objetivo era uno de los jóvenes, Joaquín. Totalmente falso, incluso el Arquitecto tenía apenas 4 meses en Puebla pues vivió en España casi cinco años.
Durante la rueda de prensa de este miércoles que ofreció la Fiscal a medios de comunicación, compartió que los sicarios estuvieron en el bar durante el tiempo en que su objetivo permaneció divirtiéndose pero, cuando salió, con un grupo de acompañantes, los sicarios lo siguieron hasta la salida en donde, al saber que el objetivo iba en cierto vehículo, vieron que un grupo de jóvenes abordaba un automóvil de la misma marca que ellos tenían señalada y así confundieron al objetivo y dispararon en contra de los desafortunados, matando al instante a Gisele, Emmanuel y Joaquín.

Se sabe que por los hechos, hay cuatro sujetos detenidos dos horas después del crimen que fueron detectados por drones con infrarojo ocultos en una barranca no muy lejos de la escena del crimen y que pertenecen al grupo delictivo de las cuatro letras, dos de ellos no son de Puebla pero eso es lo de menos.
Hoy, aunque las familias de los jóvenes acribillados, sigue y seguirá sufriendo por la muerte y sobre todo por la forma de cómo fueron asesinados, hay un gran alivio, el nombre de Gisele, Joaquín y Emmanuel, han sido limpiados, ninguno de ellos tenía vínculos con la delincuencia ni vendían drogas como lo dijo cierto medio de desinformación.
Eran jóvenes que salieron a a divertirse en una noche “Pre San Valentín” cuyas vidas fueron arrebatadas por asesinos a sueldo novatos que confundieron a su objetivo con chavos dedicados al deporte y a su profesión.



