¿Por qué no alertaron a la población, por qué no los evacuaron?
Iván Tirzo
En su primer día de recorrido por zonas de desastre en México, la presidenta Claudia Sheinbaum se fue enojada con varios servidores públicos, por omisos.
El pueblo también manifestó su coraje por falta de apoyo, sobre todo, por la falta de prevención para evitar la gran cantidad de muertos, 47 en cinco estados, hasta este 12 de octubre.
La presidenta respondió a un grupo de personas en Poza Rica, Veracruz, que “no se esperaba una lluvia así”, para justificar las deficiencias y torpezas de funcionarios que NO se percataron de la lluvia que llevaba más de 48 horas seguidas.
La mandataria recorrió primero Puebla, comenzó por el municipio de Huauchinango, donde un cerro sepultó varias casas en la colonia Nuevo Monterrey.
La presidenta Sheinbaum enojada
Ahí la presidenta regañó públicamente al alcalde morenista Rogelio López Ángulo, a quien una mujer acusó que había personas de la tercera edad atrapadas en la colonia Chapultepec, a las que el ayuntamiento no había rescatado.
“Usted me dice que sí trabaja, pero la gente me dice que no, y la verdad yo prefiero creerle a la gente”, así reprendió Sheinbaum a López.
La realidad es que no es el único municipio en condiciones de torpezas y omisiones. El edil de Xicotepec, Carlos Barragán, estaba más preocupado en encontrar a su tigre, que en atender a los damnificados.
Ahora resulta que ningún servidor público se percató de la devastadoras lluvia, ni de los llamados de auxilio desde el jueves nueve de octubre al medio día.
La noche del mismo nueve de octubre, cientos de comentarios publicados en redes sociales daban un panorama de preocupación; cuando gente de la Sierra Norte suplicaba a Dios para que dejara de llover.
Habitantes de Huauchinango reportaron en Facebook que el río Chiquito se desbordó y que el agua entraba a las viviendas.
¿Qué hace una autoridad en ese momento? Mueve a policías y a personal de Protección Civil para invitar a los pobladores en abandonar sus casas y llevarlos a albergues.
Curiosamente, no había albergues en ese momento, no había servidores públicos perifoneando o tocando casa por casa o sonando las campanas de las iglesias para alertar de una posible tragedia.
Después del desbordamiento del río en Huauchinango, un par de horas después el cerro se vino abajo. Fueron dos horas clave en las que nadie movió un dedo para prevenir.
El edil quién sabe dónde estaba, sus servidores públicos seguramente en la comodidad de sus hogares, mientras cientos de familias se encomendaban a Dios.
¿Desde la Coordinación Nacional de Protección Civil no pudo salir un mensaje de alerta desde el ocho de octubre cuando comenzó a llover muy fuerte?
¿Qué no la Comisión Nacional del Agua detectó la gran cantidad milímetros de lluvia el jueves muy temprano?
La historia en Puebla, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Querétaro es la misma que se vivió en octubre de 2023 en Acapulco, cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador pudo evitar la tragedia que dejó 68 muertos, pero no lo hicieron a pesar de que él recibió 12 horas antes de que el huracán golpeara la costa en Guerrero.
En Veracruz, este 12 de octubre, un grupo de personas reclamó a la presidenta falta de apoyo para buscar a estudiantes desaparecidos.
Estas personas ya enfrentaron la arrogancia de su gobernadora Rocío Nahle, quien hace unos días minimizó la tragedia cuando dijo que “ligeramente” se desbordó el río Cazones.



