A veces el beisbol no necesita de un cuadrangular en el noveno inning o un ponche para volverse histórico. A veces basta con un tuit publicado en la madrugada y la frase: “Lo de Vladdy es un hecho”. para revolucionar la industria.
Vladimir Guerrero Jr., el hijo pródigo de dos patrias , la dominicana y la canadiense, consiguió lo que ningún pelotero en Toronto había logrado: medio billón de dólares y un pacto de 14 años que sellará su nombre con la novena de la hoja de maple hasta 2039.
La firma de Guerrero no llegó acompañada de fanfarrias. De hecho, no hubo ni comunicado oficial en la madrugada. Sólo una cadena de reportes, retuits de insiders de que Guerrero había alcanzado el contrato con el segundo valor actual más alto en la historia de las Grandes Ligas: 500 millones de dólares, sin un solo dólar aplazado.
La cifra es tan grande como simbólica: 500 millones en 14 temporadas, lo que da un valor anual de 35.71 millones, apenas fuera del top 10 histórico en ese rubro. Pero con una garantía firme, sin trucos financieros ni pagos diferidos.



