“Necesitamos Groenlandia para la seguridad internacional. La necesitamos. Tenemos que tenerla”, afirmó este miércoles el mandatario estadunidense, Donald Trump, antes de una polémica visita de su vicepresidente JD Vance a la isla autónoma de Dinamarca.
Lo dijo después de que Washington decidiera reducir la agenda de la visita y centrarla en una base militar estadunidense, una medida aplaudida por Dinamarca.
“Odio decirlo así, pero vamos a tener” que tomar posesión de este inmenso territorio ártico, dijo Trump en una entrevista con el podcastero Vince Coglianese. Unas palabras que pueden enfadar de nuevo al territorio autónomo y a Dinamarca.
Este vasto territorio de 57 mil habitantes, casi el 90 por ciento de ellos inuit, dispone de autonomía dentro de Dinamarca, que conserva competencias en diplomacia, defensa y política monetaria y suministra una ayuda anual que representa un 20 por ciento del PIB de Groenlandia.
La mayoría de su población y todos los partidos políticos promueven la independencia del territorio, aunque discrepan en la velocidad de este proceso.
La isla se encuentra actualmente a la espera de la formación de un nuevo gobierno tras las elecciones legislativas del 11 de marzo que brindaron la victoria a la oposición de centroderecha.
El gobierno saliente pidió en un escrito en Facebook “a todos los países respetar este proceso” y señaló que no había “enviado ninguna invitación para visitas, ya sean privadas u oficiales”.
En un sondeo realizado a finales de enero, la población groenlandesa mostró un amplio rechazo a una hipotética compra por Washington.



